CATANDO MÉXICO

El vino se ha convertido en un enlace de millones de cosas, es como una máquina del tiempo y al mismo tiempo un hada madrina. Y sé que cuando tienes en la mano una copa de vino, al hacer la cata (vista, nariz y boca) todo te va llevando a diferentes lugares. Los aromas son el ejemplo más característico. Casi siempre nos dicen que metamos la nariz a la copa, casi siempre cerramos los ojos como para quitarle fuerza a la vista y dársela toda a nuestro sentido del olfato y aquí es donde empieza el primer viaje. Lo que vamos percibiendo nos lleva hacia nuestra abuela cuando regresaba del mercado con la fruta fresca, o al rancho de mi abuelo, donde siempre había un florero en la sala con flores recién cortadas, o a cuando tu mamá te preparaba algún postre y los aromas a vainilla o caramelo se te impregnaban en el corazón. También al estar degustando un vino, nuestros sueños pueden acercarse más a lo posible, el vino te genera un estado de felicidad casi instantánea que te hace disfrutar todo. "Quien sabe degustar, no bebe jamás el vino, degusta secretos", como decía el gran Salvador Dalí. Catar un vino es conocerlo con todos los sentidos, al conocerlo, podemos hablar de él y así después podemos compartirlo.


Cuando un lugar mágico, como lo es Guanajuato, lleno de leyendas y grandes historias, convoca a más de 2 mil personas a recorrer su centro histórico con la posibilidad de degustar más de 350 etiquetas de más de 72 vinícolas provenientes de las principales zonas vinícolas de nuestro país, acompañados de excelentes propuestas gastronómicas y la posibilidad de conocer y platicar con los productores que viajan desde Baja California, Aguascalientes, Querétaro, Chihuahua, Coahuila y otros estados de la república para dar a conocer sus vinos, se convierte automáticamente en el evento más hermoso que tenemos de vino mexicano en nuestro país. Las calles, plazas y callejones de este esplendoroso destino cultural lleno de personas reunidas para conocer nuestros vinos y las historias detrás de cada una de las etiquetas, los talleres impartidos por los sommeliers invitados como Steve Ayón, Miriam Núñez Tapia, Pamela Casanova y Grecia Guerrero, los artistas que con su música le daban al evento una dimensión aun más fuerte. El Teatro Juárez, el jardín de la unión, el Templo de San Diego y la Basílica de Guanajuato que imponían la belleza a este esplendoroso evento lo convirtieron en un sin igual.

El recorrido que empezaba desde la calle Sopeña hasta la Plaza de la Paz se convirtió en un corredor Eno-gastronómico con 110 expositores que le brindaban a los asistentes una amplia variedad de tablas de quesos artesanales, charcutería, chocolates, mermeladas y otros platillos los cuales ibas disfrutando junto con nuestros vinos hechos en México. Excelentes amigos como Nydia y Álvaro de Vinícola Alximia, Alejandro Montero de Hacienda Montero, Vinícola MD, Vinos Bibayoff, Cava Prudhomme, Clos de 3 Cantos, Mi queridísima Laura Zamora con su Casa Zamora, Vinícola Renacimiento, Alejandro D´Acosta con su Estación de oficios El Porvenir, Hacienda Guadalupe, Cuna de Tierra, Tres Raíces, Casa Pedro Domecq, Viñedos Casa Leal, Emevé, Totol, Alejandro Acevedo con su Labios Rojos, Alberto Rubio y Bodegas F. Rubio y mi consentido el Capitán Obregón de Norte 32 entre muchos otros, estuvieron junto con más de 2 mil almas "Catando México".


Felicidades Claudia Valdepeña, directora de Catando México y María Teresa Matamoros Montes, Secretaria de Turismo de Guanajuato por abrirle las puertas a la Cultura del Vino en México y enmarcarlo de tan magistral forma. Nos vemos en la décima edición en el 2020. Viva el Vino de México.


Fotos: Catando México, Liliana del Puerto y Guillermo Gómez



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