Con todos los sentidos

Actualizado: 22 de oct de 2019

No sé si a ustedes les pase, pero yo soy como un mosco. Amo la luz, las luces de colores , las iluminaciones en las calles, instalaciones y todo lo que tiene que ver con luz.


La semana pasada entré al Colegio Superior de Gastronomía, a su restaurante Nido, el cual me encantó saber que no sólo los alumnos son los chefs del restaurante, sino también llevan toda la parte administrativa y hasta la parte del servicio.


Me senté en una de las mesas y una chica muy agradable me ofreció un Chardonnay de Monte Xanic el cual disfruté sin imaginar que en pocos minutos iba a recorrer la historia de México de una manera única e increíble.



Entré a una máquina del tiempo (leyeron bien). Tomé mi lugar, el recibimiento fantástico y lo que veían mis ojos era irreal, un cubo literalmente teletransportándome al pasado.

Llegué hasta al pie de Chichén Itzá, y ya situada ahí en la época prehispánica disfruté de un legendario pescado Tikin Xic en un maridaje perfecto con un Calixa Chardonnay. Enseguida y sin darme cuenta ya estaba en una cocina tradicional de la época de la colonia, con su talavera por doquier, el calor de la estufa de leña y por la ventana se escuchaban las campanas de la Catedral de Cholula. El aroma del mole poblano llegó hasta mi, era un confit de pato acompañado sí, de mole, (de los mejores que he probado en mi vida) con tortillas recién hechas y una copa de Syrah que hacía que resaltaran aún más los deliciosos sabores

.

De pronto que la máquina del tiempo me trasladó al glorioso momento de la Independencia de México, donde la elegancia y majestuosidad de un chile en nogada sería la armonía perfecta de uno de mis vinos favoritos, el Chenin Colombard, cabe mencionar que la nogada, era una cosa perfecta entre textura y sabor.


Un viaje en tren, como los que hacía Don Porfirio Díaz, en donde el vagón comedor, lleno de lujos y con manteles largos me presentaron en la mesa un filete Rossini el cual venía acompañado con un complejo, elegante y delicioso Gran Ricardo. El sonido de la locomotora, la luz de las velas y la delicia del platillo, me hacían pensar cómo es que despertaban en mí todos los sentidos del cuerpo, los aromas, los sabores, los paisajes y los sonidos estaban convirtiendo una experiencia gastronómica exquisita en un experiencia colosal.


Cerré los ojos y al abrirlos el momento cumbre de la cena había llegado. Vibrando al "Son de la negra" frente a mis ojos colgaba una piñata de chocolate llena de colores y sabores, la cual como lo dicta la tradición, tuve que romper para disfrutarla mejor. Confeti, música y colores hacían del final de mi viaje una completa alegría mexicana.




Esta experiencia Gastro sensorial llevada a cabo por los alumnos del Colegio Superior de Gastronomía, estará disponible todos los jueves, viernes y sábados a las 19:30 hrs. con una capacidad exclusiva para 12 personas en cada fecha.

Los cinco espléndidos platillos están maridados con los vinos de Monte Xanic.


Prepárate para vivir en Sensoria una inmersión inolvidable acompañada de sabores únicos, escenarios inigualables y gratas sorpresas que sorprenderán todos tus sentidos.

Indispensable garantizar la reservación previamente.

Tel. 5584 3800 ext. 151






16 vistas

©2020 by  ProyectoVino Todos los derechos reservados.