EL BOOM DEL VINO DE BAJA CALIFORNIA


“Tendré que venir unas diez veces más para conocer todas las vinícolas y sus vinos” recuerdo haber pensado ingenuamente la primera vez que visité esta maravillosa tierra. Ahora, tras una década de hacerlo, me doy cuenta que no me alcanzará la vida ni el hígado para lograr esa meta, pero al contrario de desanimarme, me entusiasma la certeza de que el intento bien valdrá la pena y será encantador.



Y es que hace 10 años la cantidad de proyectos vinícolas que existían era apenas el 40% de lo que es en la actualidad y sigue creciendo exponencialmente. En cada visita que hago descubro nuevas bodegas, nuevos vinos. Y a la vez, confirmo con mucho gusto que las que ya existían han crecido y se están consolidando.


Mucho se debate (y debatirá) si Baja California es la zona donde se produce el mejor vino de México. Que si por su producción, por sus reconocimientos a nivel nacional e internacional, por la cantidad y diversidad de propuestas, etc. Pero no voy a entrar a esa polémica, tan estéril como la de si el mejor vino es de Italia, Francia o España.

La realidad es que el vino de Baja California tiene cada vez una mayor aceptación del consumidor o el experto tanto en México como en el extranjero. Y eso no puede ser producto de la casualidad o del marketing. Es el resultado del entendimiento y aprovechamiento de lo que ofrece la tierra con estas características. Del esfuerzo y trabajo que hay detrás del propósito de hacer mejor vino.


Debo mencionar que en el auge del Valle de Guadalupe, el vino no es el único protagonista.

En esta última década, “La Baja” dio un salto a la fama mundial por su gastronomía, mucho se dice que si el chef Miguel Ángel Guerrero creó la comida –Baja Med- o si Javier Plascencia fue el primero en darla a conocer, o si fue gracias a la gran promoción y pasión que comparten los chefs Solange Muris y Benito Molina a la comida de esta zona. Lo cierto es que México siempre ha sido reconocido por la riqueza gastronómica que existe en cada uno de nuestros diferentes estados. Lo que llama la atención en Baja California, es también la calidad del producto, ya que de acuerdo a este tipo de propuesta, gran parte del éxito de la comida Baja Med es la frescura y calidad de los ingredientes con los que se elabora.

Existen muchos momentos clave, uno de ellos fue cuando en mayo del 2012 el famoso chef y gastrosibarita Anthony Bourdain visitó la frontera y recorrió gran parte de la península de Baja California donde conoció algunos de los restaurantes y puestos callejeros de Tijuana y Ensenada. Bourdain siempre tuvo un tipo de fascinación por México y su comida, y en esta zona de la República no fue la excepción. Tanto él como el National Geographic catalogaron como “Mejor comida callejera del mundo” a las ahora famosísimas tostadas y mariscos de La Guerrerense. A éste acontecimiento, le siguió que en la lista de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica apareciera el restaurante de Diego Hernández, Corazón de Tierra en el Valle de Guadalupe y que en el 2014, ganara la distinción de “Mejor postre del mundo” el platillo –Rábanos, epazote y jengibre- de la repostera del restaurante, Judith Olmos Huerta.


En otro mayo pero del 2015, el mejor desayuno también estaba en esta zona de México; The FoodieHub Global Awards, determinó que los desayunos de Doña Esthela eran los mejores del mundo, alcanzaron tal fama que hace poco menos de un año la revista Gourmet de México fue a entrevistarla y en la plática mencionó que se le hacía difícil de creer todo lo que había logrado, como por ejemplo que un fin de semana cualquiera un cocinero había ido a visitarla desde Londres, “No recuerdo bien su nombre” -dijo, “pero es alto y güero ¿Cómo se llamaba?”- Si, era Gordon Ramsey, el legendario crítico y chef superestrella de la televisión.

Nunca podremos hablar globalmente del vino sin la comida y por eso es que al parecer el boom del vino mexicano de Baja California empezó en gran parte a que todos estos reconocimientos a nivel mundial hicieron que muchas más personas voltearan a ver y conocer la zona vinícola más importante de México, donde se produce casi el 65% del vino en el país. Las hectáreas sembradas también han aumentado y según el Consejo Mexicano Vitivinícola crecerán aun más, y es que en esta región de Baja, se centra todo lo que soñamos, nuestra mejor comida, vinos espectaculares, paisajes inigualables y personas cálidas que aman y cuidan el lugar en donde siguen creciendo generaciones y generaciones que van aprendiendo el trabajo del campo, a respetarlo, disfrutarlo y compartirlo.

Como en cualquier historia nunca debemos de olvidar a los principales personajes. Así como les platiqué de los Chefs, en el vino mexicano hay personas clave que han estado desde el principio y que siguen este camino trabajando por la calidad de nuestros vinos. Obviamente no puedo dejar de mencionar a los protagonistas de los primeros capítulos del vino en Baja, como son los jesuitas, que iniciaron la vinicultura en Baja California hace siglos, en torno a las misiones; la llegada de los rusos al Valle de Guadalupe, que al principio cultivaban trigo y cebada, pero con los cambios climáticos tan contrastantes, experimentaron con otros cultivos y fue así como en 1917 se plantó el primer viñedo ruso a manos de Jorge Afonín. Para los 70’s estaban establecidas Bodegas de Santo Tomás (desde 1888), Cetto y Domecq; entre 1980 y 1990 se dio el primer crecimiento de proyectos vinícolas abriendo paso a bodegas como Monte Xanic Cavas Valmar, Roganto, Mogor Badan, Chateau Camou, Barón Balché y Casa de Piedra. El final de siglo XX y principio del XXI, vio la llegada de Adobe Guadalupe, Vinos Pijoan, Norte 32, entre otras.


Debido a este crecimiento e interés por producir vino, Hugo D´Acosta, uno de los pilares del vino mexicano, con el apoyo del gobierno funda La Escuelita, que fue cuna de muchos de los proyectos que podemos encontrar hoy ya consolidandose.



A la fecha, chefs, winemakers, enólogos, sommeliers, sibaritas y entusiastas de la bebida de Bacus han hecho que el llamado –Boom del vino de Baja California- no solo haya despegado, sino que esté en auge y con muchísimos planes de crecimiento. No es que veamos con ojos de amor y patriótico optimismo el futuro, sino que el mundo ya nos ha reconocido como una de las zonas vinícolas en potencia a nivel internacional.

Así es que cuando tengas la posibilidad de escoger un vino, escoge a México, ten en cuenta todo el camino recorrido para lograr el producto que tienes en las manos y reconocerlo y valorarlo como tal.



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